quarta-feira, outubro 23, 2013

Jactancia de quietud

 Escrituras de luz embisten la sombra, más prodigiosas 
 que meteoros. 
 La alta ciudad inconocible arrecia sobre el campo. 
 Seguro de mi vida y de mi muerte, miro los ambiciosos y quisiera 
 entenderlos. 
 Su día es ávido como el lazo en el aire. 
 Su noche es tregua de la ira en el hierro, pronto en acometer. 
 Hablan de humanidad. 
 Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma 
 penuria. 
 Hablan de patria. 
 Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja 
 espada, 
 la oración evidente del sauzal en los atardeceres. 
 El tiempo está viviéndome. 
 Más silencioso que mi sombra, cruzo el tropel de su levantada 
 codicia. 
 Ellos son imprescindibles, únicos, merecedores del mañana. 
 Mi nombre es alguien y cualquiera. 
 Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera 
 llegar.
j.l.b.

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